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miércoles, 8 de septiembre de 2010
Entrevista a Esteban R en Intereconomía Primera parte
Más se perdió en Cuba: Un ginecólogo muestra su rotundo rechazo a Ley Aborto de Jiménez
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viernes, 3 de septiembre de 2010
El silencio administrativo reacción ante la imparable objeción sanitaria
Las autoridades sanitarias reaccionan con silencio administrativo, ante las demandas de objeción de conciencia al aborto.
La Asociación Nacional para la Defensa del Derecho de Objeción de Conciencia, ANDOC, informa que ante el millar de comunicaciones de objeción de conciencia presentadas por médicos, enfermeros y otros profesionales de los Servicios de Salud, a nivel nacional, las autoridades sanitarias autonómicas están escudándose en el silencio administrativo para no resolverlas. Esta situación deja en indefensión a los profesionales que, por condición de su trabajo, se consideran directamente implicados y afectados por la implantación de la Ley.
Esta ley, al convertir un delito despenalizado en un servicio sanitario, afecta a todo el personal de los Servicios de Salud: desde los administrativos, a los trabajadores sociales, enfermeros, médicos de atención primaria y especialistas: ginecólogos, anestesistas y obstetras.
En la práctica, esta ley convierte a funcionarios y trabajadores sociales en instructores extrajudiciales de pena capital por aborto, en un país donde la pena capital está proscrita por la Constitución. Con esta forma injustificada de proceder, las autoridades políticas están obstaculizando la objeción del personal administrativo y trabajadores sociales.
Igualmente convierte en delatores a los ginecólogos y obstetras a los que obliga a dictaminar sobre posibles enfermedades del niño al objeto de ser abortado. Para la gran mayoría de estos profesionales, el ser humano concebido es ya un paciente más, y un diagnóstico no debe ser empleado en contra de los intereses del paciente, por lo que están en su derecho a objetar cuando entiendan que los datos de sus observaciones serán utilizados para inducir abortos.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
La Muerte tiene un precio,
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=7117&mes=2&ano=2010
Con la muerte en los tacones.
Estas ministras con su aire frívolo, se sostienen con la muerte en los tacones, muerte de inocentes.
Fuente: Clemente Polo
Aunque aborto y derecho a una muerte digna sean cuestiones muy distintas –la decisión de la madre tiene un efecto fatídico sobre el desarrollo del embrión o feto en el primer caso, mientras que en la eutanasia las consecuencias recaen sobre el propio sujeto que decide–, ambas tienen una dimensión moral que debe tener en cuenta cualquier ordenamiento legal. Causa por ello rubor que la responsable política de una sociedad desarrollada contemple estas cuestiones como si de una carrera de obstáculos se tratara, donde bien se salta la valla (en el caso del aborto) porque la cuestión está “socialmente superada”, bien no se salta (en el caso de la eutanasia) porque no “forma parte de una prioridad en el debate”.
Muchos ciudadanos que respaldan la opción de abortar libremente se oponen por razones morales a la pena de muerte, a esclavizar a personas o maltratar animales, de lo que se deduce que para ellos poner fin deliberadamente al desarrollo del feto no es una acción tan reprobable moralmente como ejecutar a otras personas (aunque hayan cometido delitos muy graves), esclavizar a otros seres humanos o maltratar animales. En contraposición, la mayoría de quienes se oponen consideran el aborto un acto infinitamente más reprobable que maltratar a los animales, esclavizar a otras personas y hasta equiparable a ejecutar a un hombre.
Como estas comparaciones ponen de manifiesto, las cuestiones morales que plantea el aborto no se pueden eludir, como hace la risueña Ministra Jiménez, aduciendo que el asunto se discutió hace “muchísimos años” y el Congreso ya aprobó una ley de interrupción del embarazo que otros partidos, hoy opuestos a la nueva ley, no modificaron cuando gobernaron y pudieron hacerlo. Craso error el confundir la indiferencia social o la ambigüedad de un partido, con el debate sobre la moralidad del aborto y su tratamiento legal en sociedades donde el derecho a la vida se considera supremo y hasta los animales gozan de derechos.
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Fuente: Clemente Polo
Aunque aborto y derecho a una muerte digna sean cuestiones muy distintas –la decisión de la madre tiene un efecto fatídico sobre el desarrollo del embrión o feto en el primer caso, mientras que en la eutanasia las consecuencias recaen sobre el propio sujeto que decide–, ambas tienen una dimensión moral que debe tener en cuenta cualquier ordenamiento legal. Causa por ello rubor que la responsable política de una sociedad desarrollada contemple estas cuestiones como si de una carrera de obstáculos se tratara, donde bien se salta la valla (en el caso del aborto) porque la cuestión está “socialmente superada”, bien no se salta (en el caso de la eutanasia) porque no “forma parte de una prioridad en el debate”.
Muchos ciudadanos que respaldan la opción de abortar libremente se oponen por razones morales a la pena de muerte, a esclavizar a personas o maltratar animales, de lo que se deduce que para ellos poner fin deliberadamente al desarrollo del feto no es una acción tan reprobable moralmente como ejecutar a otras personas (aunque hayan cometido delitos muy graves), esclavizar a otros seres humanos o maltratar animales. En contraposición, la mayoría de quienes se oponen consideran el aborto un acto infinitamente más reprobable que maltratar a los animales, esclavizar a otras personas y hasta equiparable a ejecutar a un hombre.
Como estas comparaciones ponen de manifiesto, las cuestiones morales que plantea el aborto no se pueden eludir, como hace la risueña Ministra Jiménez, aduciendo que el asunto se discutió hace “muchísimos años” y el Congreso ya aprobó una ley de interrupción del embarazo que otros partidos, hoy opuestos a la nueva ley, no modificaron cuando gobernaron y pudieron hacerlo. Craso error el confundir la indiferencia social o la ambigüedad de un partido, con el debate sobre la moralidad del aborto y su tratamiento legal en sociedades donde el derecho a la vida se considera supremo y hasta los animales gozan de derechos.
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Con la muerte en los tacones.
Con la muerte en los tacones.
29 de Agosto de 2010 | escrito por jmolinavaldes@gmail.com | clasificado en Política Sanitaria, Profesión
CON LA MUERTE EN LOS TACONES.Por Esteban Rodriguez
Ginecólogo
TRINIDAD NO TIENE EXCUSA NI PERDÓN.
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